TECNOLOGÍA MILITAR EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Bayonetas.
De acuerdo con la tradición, la bayoneta se inventó en
Bayonne, Francia, al principio del siglo XVII. El hecho de que todavía fuera de
uso común durante la Primera Guerra Mundial puede parecer inadecuado cuando se
compara a los avances que hubo en tecnología armamentística, caracterizados por
la artillería, las granadas y los gases venenosos. De todos modos la bayoneta
fue utilizada por todos los bandos de 1914 a 1918, aunque su uso fuera más de
carácter psicológico que práctico.
Los veteranos de
la Primera Guerra Mundial, cuando son entrevistados, tienden a subrayar el
impacto de la bayoneta durante la Guerra. Muchos remarcaban que la bayoneta se
usaba principalmente para tostar pan, abrir latas, limpiar el barro de sus
uniformes, remover braseros de trinchera e incluso ayudar en la creación de
letrinas.
Esto plantea la
siguiente pregunta: ¿tuvo la bayoneta algún significado importante durante la
Guerra, y si no, por qué la llevaban todos los soldados de infantería en todos
los ejércitos (incluyendo al ejercito más avanzado tecnológicamente, el
alemán)?
El ejército
alemán desarrolló más tipos de bayonetas que todos los otros ejércitos
combinados. Crearon adaptadores especiales para que las bayonetas enemigas se
pudieran acoplar al rifle alemán por excelencia, el Gewehr 98.
La bayoneta es,
esencialmente, un simple cuchillo que se acopla al cañón del rifle y que se
utiliza en el combate cuerpo a cuerpo.
La mayoría de bayonetas eran de diseño muy simple, con forma
de cuchillo, aunque existieron variaciones. Por ejemplo, los franceses
diseñaron una hoja con forma de aguja para sus rifles Lebel. Los alemanes
también desarrollaron una bayoneta especialmente mortífera que llevaba dientes,
dándole la apariencia de una sierra por la parte trasera.
Producida por unidades de ingenieros para usos específicos,
la hoja de sierra trasera se convirtió en una bendición para la propaganda
aliada. Ansiosos por representar a los alemanes como seres sedientos de sangre
y despiadados, la prensa popular propagó a gran escala la noción de que este
tipo de bayoneta se había creado de manera específica como un ejemplo de la
brutalidad alemana para ser utilizada en combate cuerpo a cuerpo.
Aunque se podía usar perfectamente de esta manera, en
realidad estaba diseñada para ser utilizada como una sierra cuando surgiera la
necesidad.
Todavía existían muchas ocasiones en las que el combate
cuerpo a cuerpo era necesario.
Este era el
escenario ideal para usar la bayoneta. De todos modos, cuando era necesaria y
su uso estaba justificado, los soldados experimentados preferían otros métodos
y llevaban porras improvisadas, machetes o revienta-nudillos.
Curiosamente, el manual británico oficial de entrenamiento
para el uso de la bayoneta daba pocos consejos sobre la mejor manera de
utilizarla. Los soldados eran instruidos para dirigir la bayoneta hacia puntos
vulnerables del cuerpo de un soldado enemigo: la garganta, pectoral izquierdo o
derecho e ingle izquierda o derecha.
Había un valor psicológico innegable en que la infantería
llevara bayonetas, incluso si se usaba pocas veces. Las bayonetas continuaron
siendo una herramienta importante durante la Segunda Guerra Mundial.
Lanzallamas.
El lanzallamas,
que llenaba de terror a los soldados franceses y británicos cuando era
utilizado por el ejército alemán durante las fases tempranas de la Primera
Guerra Mundial en 1914 y 1915 (y que rápidamente fue utilizado por ambos) no
era un arma especialmente innovadora.
El lanzallamas
fue inevitablemente rediseñado y perfeccionado durante los siglos siguientes,
aunque los modelos vistos durante los días tempranos de la Primera Guerra
Mundial fueron desarrollados durante el cambio de siglo del XIX al XX. Los
alemanes probaron dos modelos de lanzallamas (o Flammenwerfer en alemán) al
comienzo del siglo XX, uno grande y uno pequeño, ambos desarrollados por
Richard Fielder.
El más pequeño y
ligero Flammenwerfer (el Kleinflammenwerfer) fue diseñado para ser portátil y
de un solo operario. Usando aire presurizado y dioxido de carbono o nitrogeno
propelia un torrente de combustible en llamas hasta una distancia de 18 metros.
El modelo pesado
de mayor tamaño (el Grossflammenwerfer) funcionaba sobre el mismo diseño del
anterior pero no lo podía transportar una sola persona. Su máximo alcance era
el doble del modelo reducido y podía ser operativo de manera constante durante
unos, por aquel entonces, impresionantes cuarenta segundos, aunque se
consideraba extremadamente caro debido a su alta consumición.
Tras las pruebas
en 1900, el ejército alemán empezó a producirlo en serie para tres batallones
de especialistas desde 1911 en adelante.
El primer uso
notable del lanzallamas fue en un ataque sorpresa contra los ingleses en un
pueblo de Holanda, Hooge. A las tres y cuarto de la madrugada el día 30 de
julio de 1915 los alemanes hicieron uso efectivo de sus lanzallamas portátiles.
El efecto del
ataque sorpresa con lanzallamas fue brutal para la oposición británica, aunque
su frente, que retrocedió inicialmente, se estabilizó más tarde durante aquella
misma noche. En dos días de combate intenso los británicos perdieron 31
oficiales y 751 oficiales de rango menor durante el ataque.
Gracias al éxito
del ataque sobre Hooge el ejército alemán adoptó el uso de los lanzallamas en
todos sus frentes. Los lanzallamas se utilizaban mayoritariamente para limpiar
líneas enemigas de defensores antes de los ataques alemanes, precediendo a sus
compañeros de infantería.
Eran
innegablemente útiles cuando se usaban en distancias cortas, pero su uso no
pasaba de allí, especialmente después de que los franceses y los británicos
habían superado el miedo inicial que tuvieron ante su uso.
Los británicos,
intrigados por las posibilidades que les ofrecían los lanzallamas,
experimentaron con sus propios modelos. Antes de la ofensiva de Somme
construyeron cuatro modelos (de dos toneladas de peso cada uno) montados sobre
una trinchera construida en tierra de nadie a sesenta yardas de las líneas
enemigas alemanas.
Cada uno fue
construido pieza por pieza, y a pesar de que dos de ellos fueran destruidos
antes del 1 de julio de 1916 (el comienzo de la batalla de Somme) los dos
restantes, cada uno con un alcance de 90 yardas, se utilizaron durante el 1 de
julio. De nuevo descubrieron que eran tremendamente útiles despejando
trincheras, pero que no tenían ningún uso secundario. Su fabricación fue, por
lo tanto, abandonada.
Durante la Guerra los alemanes lanzaron un total de 650
ataque con lanzallamas. No existe un número oficial de ataques británicos y
franceses.
Granadas.
Las granadas
fueron consideradas practicas para operaciones de asedio hasta que los
estrategas alemanes se fijaron en ellas durante el conflicto Ruso-Japonés de
1904.
Igual que en
muchas otras cosas cuando comenzó la Guerra en agosto de 1914, los alemanes
llevaban la delantera en el desarrollo de granadas. Mientras comenzaba la
guerra los alemanes ya tenían preparadas setenta mil grandas de mano, junto con
ciento seis mil granadas de rifle.
Los granaderos
eran aquellos hombres encargados de despejar trincheras y posiciones enemigas
usando granadas de varios tipos distintos. Equipos de demolición crecieron en
numero a medida que la guerra continuaba y formaron un componente vital de
cualquier ataque que llevara a cabo la infantería hacia el final de la guerra.
El equipo de
demolición británico consistía en nueve hombres: Un oficial, dos lanzadores, dos
portadores, dos soldados con bayonetas para defender al equipo y dos hombres
para sustituir bajas del equipo.
Las granadas, ya fueran de mano o lanzadas con un rifle, se
detonaban de dos maneras: por impacto (percusión) o por mecha (tenían un
temporizador que las hacía explotar al cabo de un tiempo determinado).
La infantería prefería las granadas con mecha a los
mecanismos de percusión, ya que siempre existía el riesgo de soltar una granada
accidentalmente en el interior de una trinchera y que esta explotara.
La idea de
utilizar una anilla de la que se tiraba con la mano para poner en marcha la
mecha se convirtió rápidamente en algo común y fue una característica esencial
de todas las granadas que se desarrollaron tras la guerra.
Existía otro tipo
de Granada, cilíndrica, que se activaba golpeándola contra una pared como si se
tratara de una cerilla antes de lanzarla contra el enemigo.
La primera
granada británica, la Mark 1 que se usó en 1914, fue poco popular entre los
soldados. Con forma de maraca, la granada tenia un mango de 16 pulgadas unido a
una bola que se activaba al quitar la anilla de seguridad superior. Cuando era
lanzada el mango se aseguraba de que cayera boca abajo para que el detonador
golpeara contra la carga explosiva.
De todos modos,
la Mark 1 causó problemas de desconfianza entre los soldados, ya que siempre
podía explotar de manera prematura si entraba en contacto con cualquier cosa al
ser lanzada, algo muy probable en una trinchera.
En consecuencia
muchos soldados británicos comenzaron a crear granadas caseras, aquellas que
eran conocidas como las de lata de mermelada.
Llamadas así
porque estaban hechas con las latas de mermelada que recibían en sus
provisiones los soldados, cada una rellena de dinamita con trozos de chatarra.
Un trozo de mecha
sobresalía de la parte superior de la lata, cada pulgada de ella daba 1.25
segundos extra de tiempo. Otras granadas caseras fueron vistas en frentes
alrededor de todo el mundo, como Rusia y Arabia.
El desarrollo de
granadas pronto despegó y por lo menos en el frente oriental las granadas
defectuosas y caseras fueron desapareciendo a medida que aparecieron nuevos
modelos.
Las granadas de
rifle se colocaban en un dispositivo especial acoplado al cañón del rifle y
salían disparadas utilizando cartuchos de fogueo. Este tipo de granadas nunca
llegaron a ser populares, y eran correctamente acusadas de ser poco precisas.
Los alemanes dejaron de crear granadas de rifle en 1916, aunque siguieron
experimentando con modelos revisados y rediseñados.
Los británicos y
los alemanes se resistían a dejar de utilizarlas. Los británicos, que habían
sido pioneros de su uso, junto con los franceses mejoraron el alcance de las
granadas de rifle de una media de 180-200 metros hasta la impresionante cifra
de 400 metros (granadas con estabilizadores).
La primera
granada de mano británica verdaderamente popular (a la que se referían
simplemente como “No. 15”) comenzó a producirse en grandes cantidades a finales
de 1915, aunque su popularidad cayó terriblemente cuando se descubrió que
fallaba de una manera garrafal bajo condiciones climáticas de lluvia.
Se diseñaron y
produjeron incontables tipos de granadas durante la guerra, más de 50, pero
solo una ha sobrevivido hasta hoy, la granada de mano Mills, diseñada por
William Mills en 1915.
Los británicos se
referían a ella de manera oficial como “No. 5” y fue introducida en mayo de
1915. Al instante se convirtió en la granada dominante del ejército británico
durante el resto de la Guerra. La característica más especial de esta granada
es su exterior, está dividido en cuadriculas, zonas con mayor y menor grosor
que hacen que al detonar la granada se rompa en muchos fragmentos, y así surgió
la granada de fragmentación.
Para usar la
granada Mills, el soldado tiene que retirar la anilla mientras sostiene la
varilla que la detona. Al lanzar la granada la varilla salía despedida y una
mecha de 4 segundos se activaba.
Se estima que
durante el curso de la Guerra los aliados lanzaron, aproximadamente, setenta
millones de granadas Mills, con un posible total de 35 millones de granadas
lanzadas de otros tipos, prueba de la popularidad de la granada Mills.
Los alemanes,
habiendo popularizado el uso de las granadas, desarrollaron varios tipos de
modelos nuevos durante los siguientes 4 años de guerra.
Estos incluían la
Stielhandgranate (granada de palo), la Diskushandgranate (granada de disco), la
Eierhandgranate (Granada de mano) y la Kugelhandgranate (granada de bola, que
incluye la granada a la que se referían los británicos como “granada piña”).
Los alemanes
odiaban las granadas de percusión tanto como los aliados, todas las granadas
alemanas excepto la de disco eran de mecha. Las granadas utilizadas por los
soldados de asalto alemanes tenían la mecha más corta de todas, dos segundos
(para que sus objetivos no tuvieran tiempo de cubrirse de la resultante
explosión).
La
Stielhandgranate - granada palo - muy popular entre los soldados alemanes.
Algunas eran de percusión, pero la gran mayoría explotaban tras 5 ó 7 segundos
de retraso.
La
Eierhandgranate - granada huevo -popular por su gran alcance, hasta 50 yardas.
Los alemanes también hicieron uso de granadas de gas que contenían un liquido
venenoso que se descargaba al impactar.
Sin duda, la
mayor batalla con granadas de la Primera Guerra Mundial fue la ocurrida en los
altos de Pozieres la noche del 26-27 de julio de 1916.
Duró doce horas y
media sin una pausa por parte de los australianos, estos intercambiaron
granadas con sus enemigos alemanes (que tiraban granadas de varios tipos, de
palo, granadas huevo y granadas de rifle). Solo los aliados lanzaron quince mil
granadas Mills durante la noche.
Ametralladora.
La ametralladora
era un aparato muy primitivo cuando la Guerra comenzó en agosto de 1914. Las
ametralladoras de todos los ejércitos eran mayormente del tipo pesado y
concluyentemente poco aptas para el transporte por soldados de infantería. Cada
una pesaba entre treinta y sesenta kilos sin monturas ni provisiones.
La ametralladora
de 1914 requería un equipo de cuatro a seis operarios. En teoría podía disparar
de cuatrocientos a seiscientos proyectiles de bajo calibre por minuto, cifra
que se dobló a finales de la guerra.
Estas
ametralladoras se sobrecalentaban rápidamente y dejaban de funcionar si no eran
refrigeradas, y en consecuencia eran disparadas en salvas cortas más que en
salvas constantes. Eran refrigeradas de dos maneras, usando agua y usando aire.
Las
ametralladoras refrigeradas usando agua todavía se sobrecalentaban rápidamente
(algunas veces tardaban menos de dos minutos), y por lo tanto era necesario
contar con grandes provisiones de agua en el campo de batalla. No era un hecho
desconocido el que los soldados orinaran encima de las ametralladoras para
evitar que estas se sobrecalentaran cuando se les acababa el agua.
Ya estuvieran
refrigeradas por aire o agua, las ametralladoras se atascaban con frecuencia,
especialmente en climas calurosos o cuando eran utilizadas por soldados sin
experiencia.
Por lo tanto las
ametralladoras eran colocadas en grupos para defender posiciones de manera
constante.
Pronto surgieron
nuevas variantes, y los alemanes decidieron invertir en el concepto
desarrollado por Hiram Maxim.
Maxim diseñó una
ametralladora que utilizaba el retroceso ( que era causa del gas que salía
disparado debido a la explosión de la carga explosiva de las balas) para
utilizar el mecanismo del arma de manera continua. Su diseño inicial permitía
una capacidad de disparo de hasta seiscientas balas por minuto, aunque su peso
era demasiado alto, 62 kilos, por lo tanto las ametralladoras se utilizaban
para cubrir a la infantería más que para atacar.
Pistolas.
La pistola, que
originalmente se diseñó como un arma para la caballería, acabó convirtiéndose
en el arma de apoyo por excelencia. Destinada de manera tradicional al uso de
oficiales de todos los ejércitos, acabaron por utilizarla la policía militar,
los aviadores y los operarios de artillería y tanques.
Para los soldados que se ocupaban de esas tareas, la pistola
era la única arma que podían utilizar en su medio, ya que los reducidos
espacios de aviones y tanques no permitían portar o usar rifles (que en otros
casos era el arma regular de todos los soldados).
Igual que con el rifle, los ejércitos fabricaban y
distribuían modelos estándar a todos sus soldados, aunque la escasez (como
sucedió en alguna ocasión) requiriera que una amplia variedad de modelos
existiera para su uso en el campo.
Al comenzar la
Guerra existían tres tipos de pistolas de uso general: los revólveres, las
pistolas automáticas y las semiautomáticas (que utilizan el retroceso producido
por la explosión del cartucho para cargar la siguiente bala).
Sin duda el
modelo más famoso de la Guerra fue la pistola alemana Luger. Los modelos clave
que se usaron desde 1914 hasta 1918 son los siguientes.
Rifles.
A pesar de los
avances en los campos de la ametralladora, el mortero y la tecnología de las
granadas, todos eran superficiales en comparación con el rifle, que se convirtió
en el arma más crucial de infantería, presente en todos los campos de batalla
de la Primera Guerra Mundial. La pistola y el rifle fueron armas clave en el
campo de batalla.
En términos de
alcance, la media durante la Guerra estaba alrededor de los mil cuatrocientos
metros, aunque solo se podía asegurar la precisión alrededor de los seiscientos
metros.
El disparo de
precisión como práctica militar ha demostrado su necesidad a través del tiempo,
pero se le dio importancia especial durante la guerra de trincheras.
Trabajando día y
noche, francotiradores experimentados funcionaban esencialmente como asesinos,
apuntando a cualquier objeto que se moviera tras las líneas enemigas.
Aunque el número total de bajas reclamado por
francotiradores fue bajo (aunque algunos guardaban las cuentas de sus “muertes”
y llegaban a las tres cifras) jugaban una parte importante en acabar con la moral enemiga.
Los soldados sabían que no podían andar libremente por
trincheras expuestas y que cualquiera que fuera lo suficientemente ignorante
como para echar un vistazo sobre el parapeto de la trinchera podía recibir un
balazo entre los ojos, como solía suceder.
Los rifles
utilizados por francotiradores variaban según la necesidad. Normalmente se
utilizaba el Springfield estadounidense en el bando aliado y el Mauser en el
alemán.
- El rifle estándar del ejército alemán, el Mauser Gewehr 98
fue diseñado en 1898 por Peter Paul Mauser. Superior a la mayoría de sus
contemporáneos, incorporó las balas y el cargador en un solo objeto desechable,
permitiendo que los soldados dedicaran menos tiempo al acto de recargar sus
fusiles.
- Rivalizando con el Mauser en términos de facilidad de uso
y reputación se encontraba el rifle británico Lee-Enfield, con rondas de 0.3
pulgadas, que fue distribuido entre todos los soldados británicos del frente
oriental. Fabricado por primera vez en 1907 y denominado oficialmente como Lee-Enfield
de Cargador Corto Mark III, el nombre derivó de su diseñador y el pueblo en el
que fue producido por primera vez (la Royal Small Arms Factory de Enfield,
Londres).
- Titulado
oficialmente como Fusil d'Infanterie Modele 1907, Transforme 1915, el rifle
francés Berthier funcionaba como el Lee-Enfield británico al cargar, aunque la
mira y el pistón del mecanismo de disparo eran muy diferentes.
Aunque era un
buen rifle, el Berthier original (diseñado en 1907) adolecía de un fallo de
diseño. El cargador solo contenía tres rondas (o munición de fusil). Una
version modificada producida en 1915 aumentó este número a cinco rondas,
convirtiendo al Berthier en una excelente herramienta de combate.
- El Springfield,
manufacturado en Estados Unidos (en Springfield, Massachusetts), fue el rifle
estándar del ejército norteamericano durante la guerra. Era fiable y se produjo
una versión de cañón corto (carabina) para distribuir entre las Fuerzas
Expedicionarias Americanas.
- Producido en
Budapest y Steyr (Austria), y conocido como el Repetier Gewehr M95, el rifle
estándar del ejército Austro-Húngaro se produjo por primera vez en 1895.
No hay comentarios:
Publicar un comentario